Glosario

Glosario financiero

Definiciones claras de los términos que aparecen en el blog, las calculadoras y los simuladores. Todos en una página: abre el que necesites.

Inversión y mercados 29 términos

Ponlo en números: Calculadora de interés compuesto

Apalancamiento

Invertir con dinero prestado para multiplicar la exposición, lo que amplifica tanto las ganancias como las pérdidas.

También llamado: apalancado · apalancada · apalancados · apalancadas · apalancarse

Apalancarse es invertir más dinero del que tienes. Si con 10.000 € propios y 10.000 € prestados compras 20.000 € de acciones, estás apalancado dos veces: una subida del 10 % te da un 20 % sobre tu capital, menos los intereses del préstamo. Una hipoteca es la forma de apalancamiento más común, aunque rara vez se llame así.

El problema es que el multiplicador funciona igual hacia abajo. Con un apalancamiento de dos veces, una caída del 10 % se convierte en una pérdida del 20 %, y una del 50 % se lleva todo tu capital. Peor aún, el prestamista puede obligarte a vender en mitad de la caída, convirtiendo una pérdida temporal en definitiva.

Por eso el apalancamiento no cambia la calidad de una inversión, solo su tamaño y su fragilidad. Usado por gestores profesionales con coberturas ya es un riesgo serio; en una cartera personal pensada para décadas, la pregunta útil es qué pasaría con él en la peor caída de la historia, no en un año normal.

Aportación periódica (DCA)

Invertir una cantidad fija a intervalos regulares, en lugar de intentar acertar con el momento de entrada.

También llamado: dollar cost averaging · DCA · coste medio ponderado · aportaciones periódicas

La aportación periódica consiste en invertir la misma cantidad cada mes, pase lo que pase. Cuando el mercado baja, esa cantidad compra más participaciones; cuando sube, compra menos. El precio medio pagado acaba siendo más bajo que la media de los precios.

Su virtud principal, sin embargo, no es matemática, sino conductual: convierte una decisión difícil y repetida —¿es buen momento?— en una transferencia automática que no requiere ninguna decisión. Elimina la parte del proceso en la que se pierde más dinero.

Un matiz honesto: si ya tienes una cantidad grande en efectivo, la historia dice que invertirla de golpe suele batir a repartirla, simplemente porque el mercado sube más veces de las que baja. Repartirla es peor de media y mucho mejor si la alternativa realista era no invertir nunca.

Aportación única

Invertir una cantidad entera en un solo momento, en lugar de repartirla en aportaciones periódicas.

También llamado: lump sum · inversión de golpe · invertir todo de una vez

La alternativa a la aportación única es la aportación periódica: dividir el dinero en partes iguales y entrar a lo largo de varios meses.

Estadísticamente, invertir todo de golpe gana en aproximadamente dos de cada tres periodos históricos, simplemente porque el mercado sube más veces de las que baja y estar dentro paga. El precio de esa ventaja es la posibilidad de entrar justo antes de una caída.

Por eso la decisión es más psicológica que matemática. Si una caída del 20 % la semana siguiente te haría vender, la aportación periódica es mejor: no porque rinda más, sino porque es la que serás capaz de mantener.

Bono

Un préstamo que haces a un Estado o a una empresa a cambio de unos intereses fijos y de la devolución del capital en una fecha acordada.

También llamado: bonos · renta fija · obligaciones del Estado · letras del Tesoro

Cuando compras un bono, prestas dinero. El emisor, sea el Tesoro o una empresa, se compromete a pagarte un interés periódico, el cupón, y a devolverte el nominal al vencimiento. Un bono de 1.000 € al 3 % a diez años paga 30 € al año y devuelve los 1.000 € al final. Las letras del Tesoro son la versión a corto plazo: no pagan cupón, se compran por debajo de su valor y se cobran enteras al vencer.

El precio de un bono se mueve en sentido contrario a los tipos de interés. Si los tipos suben al 5 %, nadie pagará 1.000 € por tu bono al 3 %, y su precio de mercado cae; cuanto más lejos esté el vencimiento, más cae. Por eso los índices de renta fija «segura» perdieron entre un 13 % y un 17 % en 2022, cuando los tipos subieron de golpe.

En una cartera, los bonos de alta calidad cumplen una función distinta a la de las acciones: menos rentabilidad esperada a cambio de caídas más suaves y de ingresos previsibles. Son el amortiguador que permite mantener la parte de renta variable cuando la bolsa cae, y su peso es una de las decisiones centrales de la distribución de activos.

Caída máxima (drawdown)

La pérdida acumulada desde el punto más alto que alcanzó una cartera hasta su punto más bajo posterior.

También llamado: drawdown · máximo drawdown · caída desde máximos

Si una cartera llega a 100.000 € y baja a 62.000 € antes de volver a subir, su caída máxima fue del 38 %. Es la cifra que describe lo que un inversor vivió, y por eso es más útil que la volatilidad para decidir cuánto riesgo se puede tolerar.

La renta variable global ha tenido caídas superiores al 40 % varias veces en el último siglo, y prácticamente todas se recuperaron. Pero se recuperaron para quien siguió dentro.

Un ejercicio honesto antes de elegir una cartera: coge tu patrimonio actual, réstale un 40 % y mira la cifra resultante. Si a ese número le sigues llamando "una mala racha", tu distribución es soportable. Si le llamas "una emergencia", es demasiado agresiva, independientemente de lo que diga cualquier cuestionario.

Derivado financiero

Un contrato cuyo valor depende del precio de otro activo, como una acción, un índice, un tipo de interés o una divisa.

También llamado: derivados financieros · derivados · instrumentos derivados · productos derivados

Un derivado no es una inversión en algo, sino un contrato sobre algo. Un futuro obliga a comprar o vender un activo a un precio fijado hoy para una fecha futura; una opción da el derecho, pero no la obligación, de hacerlo; un swap intercambia flujos de pago, por ejemplo un tipo fijo por uno variable. Su valor sube y baja con el activo del que «deriva».

Sirven para dos cosas opuestas. Para cubrirse, como una empresa que fija hoy el precio del combustible que usará el año que viene, o un fondo garantizado que compra opciones para asegurar el capital. Y para especular con poco dinero, porque muchos derivados llevan apalancamiento incorporado: un movimiento del 5 % en el subyacente puede suponer un 50 % en el contrato.

Por eso la normativa UCITS limita cuánto puede usar un fondo dirigido al público, y por eso los derivados están en el centro de casi todos los grandes accidentes financieros. Para un inversor particular, lo relevante suele ser saber si su fondo los usa y para qué, no usarlos directamente.

Diferimiento fiscal

Pagar los impuestos de una inversión al final, cuando se vende, y no cada año por el camino, para que ese dinero siga generando rentabilidad mientras tanto.

También llamado: tax drag · lastre fiscal · fiscalidad diferida · diferir impuestos

Un impuesto sobre la rentabilidad se puede pagar en dos momentos: cada año, a medida que se genera, o una sola vez, al vender. El tipo puede ser idéntico y el resultado no lo es. Lo que se paga cada año sale de la cartera y deja de componerse para siempre; lo que se paga al final ha estado trabajando para ti hasta el último día. Al primer efecto se le llama en inglés tax drag, el lastre fiscal; al segundo, diferimiento.

Con números: 100.000 € al 7 % durante treinta años, con un impuesto del 19 % sobre la ganancia. Pagándolo cada año, el resultado final ronda los 523.000 €. Pagándolo solo al vender, unos 635.000 € después de impuestos. Mismo tipo, misma rentabilidad, unos 112.000 € de diferencia.

En España, los fondos de inversión permiten traspasar de uno a otro sin tributar, y un fondo de acumulación no reparte dividendos, así que la plusvalía no pasa por Hacienda hasta el reembolso final. Es una de las pocas ventajas fiscales disponibles para cualquiera, y la razón por la que la forma de un producto importa tanto como su comisión.

Distribución de activos

Cómo se reparte una cartera entre tipos de activo —renta variable, renta fija, efectivo— y la decisión que más explica su comportamiento.

También llamado: asset allocation · reparto de activos · composición de la cartera

La distribución de activos es la respuesta a "¿qué porcentaje en acciones y qué porcentaje en bonos?". Los estudios clásicos atribuyen a esa decisión la mayor parte de la variabilidad de los resultados de una cartera a lo largo del tiempo: mucho más que la elección de valores concretos.

Una cartera 80/20 y una 40/60 no son versiones más o menos ambiciosas de la misma cosa. Son dos experiencias distintas: la primera puede caer un 35 % en un año malo, la segunda alrededor de un 18 %. Ambas cifras son normales, y la pregunta relevante no es cuál rinde más, sino cuál puedes sostener sin vender.

Por eso el porcentaje correcto depende más de tu horizonte y de tu tolerancia real —no la declarada— que de ninguna previsión de mercado.

Diversificación

Repartir el dinero entre suficientes activos distintos para que ninguno de ellos, por sí solo, pueda arruinarte.

También llamado: diversificar · cartera diversificada

Diversificar no significa tener muchas cosas: significa tener cosas que no fallan al mismo tiempo. Diez acciones del mismo banco no diversifican nada; un fondo global con tres mil empresas de cuarenta países sí.

La diversificación no aumenta la rentabilidad esperada. Lo que hace es reducir la probabilidad de un resultado catastrófico, y eso importa porque una pérdida del 100 % en una posición no se recupera con una ganancia del 100 % en otra. Es un seguro contra estar equivocado, y todos lo estamos alguna vez.

El caso extremo es el riesgo de concentración que casi nadie cuenta: si tu sueldo, tus acciones y tu plan de pensiones dependen de la misma empresa, tienes una cartera de un solo activo con tres nombres distintos.

ETF

Un fondo que cotiza en bolsa como una acción, y que en la práctica es la forma más habitual y barata de comprar un índice completo.

También llamado: fondo cotizado · fondos cotizados · exchange traded fund

ETF son las siglas de exchange traded fund: un fondo cuyas participaciones se compran y venden en el mercado durante toda la sesión, al precio del momento, en lugar de una vez al día como un fondo tradicional.

La mayoría de los ETF son indexados, pero las dos cosas no son sinónimas: existen ETF de gestión activa, apalancados, sectoriales o temáticos, y algunos de ellos son productos caros y concentrados con una etiqueta popular. Que algo sea un ETF no dice nada sobre si es una buena idea; lo que hay que mirar es qué replica, cuánto cuesta y cómo lo replica.

En España y Portugal hay una diferencia fiscal relevante frente a los fondos de inversión tradicionales, que en algunos casos permiten traspasos sin tributar. Es una de las pocas decisiones de este terreno en las que la fiscalidad local pesa más que el producto, y conviene consultarla con un profesional registrado.

Fondo de inversión

Un patrimonio común formado por el dinero de muchos inversores, gestionado por una gestora profesional y repartido en participaciones cuyo valor se calcula cada día.

También llamado: fondos de inversión · IIC · institución de inversión colectiva · instituciones de inversión colectiva

Un fondo de inversión junta el dinero de miles de personas y lo invierte según una política definida: acciones, renta fija, una mezcla de ambas o un índice. Cada inversor posee participaciones, y el valor de cada una sube o baja con la cartera. Una gestora toma las decisiones, un depositario custodia los activos y, en España, la CNMV supervisa a ambos. Es la forma más común de las instituciones de inversión colectiva, o IIC.

Su gran ventaja es el acceso: con 100 € puedes tener una parte de cientos de empresas que nunca podrías comprar una a una. Su gran riesgo es el coste. Un fondo de gestión activa que cobra un 1,8 % anual frente a un indexado al 0,2 % se queda, en treinta años y con un 7 % bruto, con aproximadamente un tercio menos de patrimonio final.

En España tienen además una ventaja fiscal propia: puedes traspasar el dinero de un fondo a otro sin pagar impuestos hasta el reembolso final. Eso convierte al fondo en una herramienta de diferimiento fiscal, siempre que la elección de fondos y comisiones sea buena.

Fondo indexado

Un fondo que no intenta elegir las mejores empresas, sino replicar un índice completo al menor coste posible.

También llamado: fondos indexados · fondo índice · gestión pasiva · indexación

Un fondo indexado compra todas las empresas de un índice —el S&P 500, el MSCI World— en la proporción que marca ese índice, y no toma ninguna decisión más. No hay gestor eligiendo valores, y por eso el coste es una fracción del de un fondo activo.

La razón por la que esto funciona no es que la indexación sea inteligente, sino que es aritméticamente difícil de batir. Todos los inversores juntos son el mercado; el rendimiento medio antes de costes es el del mercado, y después de costes es el del mercado menos las comisiones. Un producto que cobra 0,20 % parte con una ventaja estructural sobre uno que cobra 1,50 %, y esa ventaja se compone año tras año.

Lo que un fondo indexado no hace es protegerte de las caídas: si el índice cae un 35 %, tu fondo cae un 35 %. Su ventaja es el coste y la amplitud, no la estabilidad.

Fondo monetario

Un fondo que invierte solo en deuda de muy corto plazo y alta calidad, como letras del Tesoro y depósitos, para ofrecer estabilidad y liquidez con una rentabilidad cercana a los tipos de interés.

También llamado: fondos monetarios · fondo del mercado monetario · fondos del mercado monetario · mercado monetario

Un fondo monetario compra deuda que vence en semanas o pocos meses: letras del Tesoro, pagarés de empresas solventes y depósitos bancarios. Como los préstamos son tan cortos, su valor apenas se mueve cuando cambian los tipos de interés, y su rentabilidad sigue de cerca al tipo del Banco Central Europeo menos la comisión.

Eso lo convierte en un buen aparcamiento para dinero que vas a necesitar pronto o que no quieres exponer a la bolsa. Con los tipos al 3 % y una comisión del 0,2 %, 10.000 € rinden unos 280 € al año, sin la volatilidad de la renta variable.

No es lo mismo que una cuenta garantizada: no está cubierto por el fondo de garantía de depósitos, y en episodios extremos puede perder algo de valor. Tampoco es una inversión a largo plazo: a veinte años, lo que gana apenas supera la inflación. Su función es la estabilidad, no el crecimiento.

Hedge fund (fondo de inversión libre)

Un fondo de gestión alternativa con muchas menos restricciones que un fondo tradicional: puede apalancarse, vender en corto, usar derivados y concentrar la cartera.

También llamado: hedge fund · hedge funds · fondo de inversión libre · fondos de inversión libre · IICIL

Un hedge fund es un vehículo de inversión colectiva que renuncia a buena parte de las reglas que protegen al inversor minorista a cambio de libertad para el gestor. Puede endeudarse para invertir, apostar a la baja, usar derivados sin apenas límites y concentrar el capital en pocas posiciones. En España su forma regulada es la IICIL, la institución de inversión colectiva de inversión libre, supervisada por la CNMV y pensada sobre todo para inversores profesionales o con un importe mínimo elevado.

Su modelo de costes es el más reconocible: el clásico «2 y 20», un 2 % anual sobre el patrimonio más un 20 % de los beneficios por encima de un umbral. Con una rentabilidad bruta del 8 %, ese esquema puede dejar al inversor con menos del 5 % neto, y la diferencia se paga tanto en los años buenos como en los mediocres.

Para un ahorrador particular, la pregunta no es si existen gestores alternativos brillantes, que los hay, sino si puede identificarlos de antemano y aceptar la menor liquidez, la menor transparencia y las comisiones. En la mayoría de los casos, una cartera indexada y diversificada cumple el mismo objetivo con menos piezas que pueden fallar.

Interés compuesto

El efecto por el que los rendimientos de tu dinero empiezan a generar sus propios rendimientos, de modo que el capital crece de forma exponencial y no lineal.

También llamado: capitalización compuesta · crecimiento compuesto · interés acumulado

El interés compuesto aparece cuando no retiras lo que tu dinero ha ganado. Los intereses, dividendos o plusvalías se reinvierten y pasan a formar parte del capital que genera el siguiente rendimiento.

La diferencia con el interés simple es pequeña el primer año y enorme a treinta. Con una rentabilidad media del 7 % anual, 10.000 € se convierten en unos 19.700 € a diez años, 38.700 € a veinte y 76.100 € a treinta. Nada cambia en la aportación: lo único que cambia es el tiempo que se le ha dejado actuar.

Por eso el horizonte temporal es la variable más poderosa —y la única que no se puede comprar más tarde—. Un año de retraso no cuesta un año de rentabilidad: cuesta el año más valioso, que es el último.

Liquidez

La facilidad con la que una inversión se convierte en dinero disponible, rápido y sin tener que aceptar un precio peor.

También llamado: ilíquido · ilíquida · ilíquidos · ilíquidas · iliquidez

Una inversión es líquida cuando puedes venderla en poco tiempo, con pocos costes y a un precio cercano a su valor. Un ETF sobre un gran índice se vende en segundos en horario de mercado; un fondo de inversión, en uno o dos días; un piso puede tardar meses y costar entre un 6 % y un 10 % entre impuestos, notaría y comisiones.

La liquidez tiene valor, y el mercado lo cobra. Los activos ilíquidos suelen prometer una rentabilidad algo mayor precisamente porque te obligan a renunciar al acceso a tu dinero. El problema llega cuando necesitas ese dinero en el peor momento: una venta urgente de algo ilíquido se hace siempre con descuento.

Por eso la regla práctica es separar el dinero por plazos. Lo que puedes necesitar en meses va en instrumentos líquidos y estables, como el fondo de emergencia; solo lo que no vas a tocar en muchos años puede permitirse estar en algo difícil de vender.

Mercado bajista

Un periodo en el que un índice cae al menos un 20 % desde su máximo anterior y se mantiene ahí.

También llamado: bear market · mercado en caída · mercados bajistas

El umbral del 20 % es una convención, no una ley: sirve para distinguir una caída seria de una corrección ordinaria, que es cualquier retroceso del 10 %.

Los mercados bajistas son frecuentes y suelen ser más cortos de lo que parecen mientras se viven. En la bolsa estadounidense ha habido uno cada seis o siete años de media desde 1950, con una duración típica de menos de dos años y una recuperación posterior que ha superado siempre el punto de partida.

Lo que decide tu resultado no es el mercado bajista, sino lo que haces dentro de él. Vender en el suelo convierte una pérdida temporal en una permanente, y es la única forma segura de que una caída del 30 % te cueste dinero de verdad.

Plusvalía

La ganancia que obtienes al vender una inversión por más de lo que pagaste por ella; en España tributa en la base del ahorro.

También llamado: plusvalías · ganancia patrimonial · ganancias patrimoniales · ganancia de capital · ganancias de capital

Si compras participaciones de un fondo por 10.000 € y las vendes por 15.000 €, la plusvalía es de 5.000 €. Mientras no vendes, la ganancia es solo latente: existe en el valor de tu cartera, pero Hacienda no la grava. Al vender se materializa y tributa como ganancia patrimonial en la base del ahorro, con tipos que suben por tramos según el importe.

Que el impuesto solo llegue con la venta es más valioso de lo que parece. El dinero que no pagas cada año sigue invirtiéndose y generando rendimientos, y la diferencia a lo largo de décadas es grande. En España, el traspaso entre fondos de inversión permite cambiar de fondo sin vender a efectos fiscales, lo que mantiene ese diferimiento intacto; con acciones o ETF, cada cambio es una venta.

Lo que no conviene hacer es dejar que el impuesto dirija la estrategia. Una plusvalía es la prueba de que algo salió bien; renunciar a rebalancear o a salir de una mala inversión solo para no pagarla suele costar más de lo que ahorra.

Rebalanceo

Devolver la cartera a sus porcentajes objetivo vendiendo lo que ha subido y comprando lo que ha bajado.

También llamado: rebalancear · reequilibrio de cartera · rebalanceo de cartera

Con el tiempo, una cartera 70/30 deja de serlo: si las acciones suben mucho, se convierte en un 80/20 sin que hayas decidido nada. Rebalancear es venderla parte que se ha pasado y comprar la que se ha quedado corta, hasta volver a los porcentajes que elegiste.

Su función principal es control de riesgo, no rentabilidad: evita que la cartera se vuelva más agresiva justo después de una buena racha, que es cuando más se parece a una buena idea y menos lo es.

Es también la operación psicológicamente más incómoda de la inversión, porque obliga a vender lo que va bien y comprar lo que va mal. Por eso funciona mejor como regla mecánica —una vez al año, o cuando una posición se desvíe más de cinco puntos— que como decisión discrecional.

REIT (inmobiliario cotizado)

Una sociedad cotizada que posee y alquila inmuebles y está obligada a repartir la mayor parte de sus beneficios entre sus accionistas.

También llamado: REIT · REITs · SOCIMI · inmobiliario cotizado

Un REIT permite ser propietario de una parte de una cartera de inmuebles sin comprar ninguno: se compra y se vende como una acción, en segundos y por unos pocos euros. En España la figura equivalente es la SOCIMI.

En contrapartida, un REIT se comporta como una acción, no como un piso: cotiza todos los días y puede caer un 40 % en un año en el que los alquileres que cobra no se han movido. La liquidez que gana se paga en volatilidad visible.

Como reparte obligatoriamente casi todo su beneficio, su rentabilidad por dividendo suele ser alta y su crecimiento por reinversión, bajo. Es una fuente de renta más que un motor de acumulación, y conviene tenerlo en cuenta antes de compararlo con un índice de acciones.

Rentabilidad por dividendo

El dividendo anual que paga una acción o un fondo dividido entre su precio, expresado en porcentaje.

También llamado: dividend yield · rentabilidad del dividendo

La rentabilidad por dividendo se calcula dividiendo el dividendo pagado en un año entre el precio de la acción. Una acción a 20 € que reparte 1 € al año tiene una rentabilidad por dividendo del 5 %.

Es un cociente, y eso significa que sube cuando el numerador crece y también cuando el denominador cae. Una empresa cuyo precio se ha desplomado un 40 % aparece de golpe con una rentabilidad por dividendo altísima, y esa cifra no es una buena noticia: es el mercado diciendo que duda de que el dividendo se mantenga.

Para quien vive de su cartera, el dividendo es solo una de las dos formas de sacar dinero de ella; la otra es vender participaciones. Elegir acciones por su dividendo alto en lugar de por su rentabilidad total es una de las trampas más frecuentes al construir una cartera de ingresos.

Rentabilidad real

La rentabilidad que queda después de descontar la inflación: lo que realmente ha crecido tu poder de compra, no tu saldo.

También llamado: retorno real · rentabilidad ajustada a la inflación

Una cartera que sube un 8 % en un año con una inflación del 3 % no te ha hecho un 8 % más rico. Te ha hecho aproximadamente un 5 % más rico. Esa cifra —la rentabilidad real— es la única que se puede comparar con tus gastos futuros, porque tus gastos futuros también suben con la inflación.

La rentabilidad nominal es la que aparece en los extractos y en los titulares. La real es la que decide si podrás mantener tu nivel de vida.

Si haces proyecciones a largo plazo, elige una de las dos formas coherentes: proyecta en términos nominales y ajusta el gasto futuro por inflación, o proyecta en términos reales y deja el gasto en euros de hoy. Mezclarlas es el error más común en cualquier hoja de cálculo de jubilación.

Riesgo de secuencia de rentabilidades

El riesgo de que las malas rentabilidades lleguen al principio de la etapa de retiradas, cuando aún hay mucho capital que perder.

También llamado: sequence of returns risk · riesgo de secuencia · orden de las rentabilidades

Dos jubilados con la misma rentabilidad media a lo largo de treinta años pueden acabar en situaciones opuestas si el orden de esos años fue distinto. Quien sufre una caída del 30 % en el año dos, mientras retira dinero, vende participaciones a precios bajos y reduce de forma permanente el capital que puede recuperarse. Quien la sufre en el año veinticinco apenas lo nota.

Es la razón por la que la fase de retiradas no es simplemente la acumulación al revés. En acumulación, una caída temprana es una oportunidad: compras más barato. En retiradas, es un daño irreversible.

Las defensas habituales son tener dos o tres años de gasto en activos estables, aceptar recortar el gasto en los años malos, y no empezar a retirar justo con la cartera más agresiva de tu vida.

Simulación de Monte Carlo

Un método que proyecta miles de futuros posibles con rentabilidades aleatorias, para estimar la probabilidad de un resultado en lugar de una sola cifra.

También llamado: Monte Carlo · simulaciones de Monte Carlo · método de Monte Carlo

Una hoja de cálculo con un 7 % fijo produce un único número, y ese número es casi con seguridad falso: ningún mercado entrega un 7 % todos los años. Una simulación de Monte Carlo sortea miles de secuencias de rentabilidades plausibles y mira cuántas de ellas terminan bien.

El resultado no es "tendrás 480.000 €", sino algo mucho más útil: "en el 85 % de los escenarios el dinero duró treinta años; en el 15 % se agotó antes". Eso convierte una previsión en una probabilidad, que es la forma correcta de pensar sobre el futuro financiero.

Su límite obvio: la simulación solo sabe lo que le has dicho. Si las rentabilidades y volatilidades que introduces son optimistas, obtendrás mil futuros optimistas. Es una herramienta para explorar la sensibilidad de un plan, no un oráculo.

TER (coste total)

El porcentaje anual que un fondo cobra sobre el dinero invertido, se descuente en un buen año o en un año malo.

También llamado: total expense ratio · comisión de gestión · gastos corrientes · ratio de gastos

El TER —*total expense ratio*— es el coste anual del fondo expresado como porcentaje del patrimonio. No se factura: se resta silenciosamente del valor de la participación, todos los días, lo que hace que sea el gasto más fácil de ignorar de toda una vida financiera.

La diferencia entre un 0,20 % y un 1,50 % parece trivial. Sobre 100.000 € durante treinta años al 7 %, son aproximadamente 200.000 € de diferencia en el patrimonio final. El coste no se resta de la rentabilidad: se resta de todo el interés compuesto que esa rentabilidad habría generado.

Es también la única variable de una cartera que conoces con certeza de antemano. La rentabilidad futura es una estimación; la comisión es un dato.

Tiempo en el mercado

La idea de que permanecer invertido a lo largo del tiempo importa más que intentar acertar cuándo entrar y salir.

También llamado: time in the market · timing del mercado · market timing · acertar el momento

El resumen popular —"time in the market beats timing the market"— tiene un respaldo aritmético sencillo: las mejores sesiones de bolsa están concentradas en muy pocos días, y esos días suelen caer dentro de los periodos de pánico, no después. Quien sale para "esperar a que se calme" se pierde con frecuencia precisamente las sesiones que explican la rentabilidad de la década.

Esto no es un argumento para ignorar el riesgo. Es un argumento sobre qué palanca es realista: nadie ha demostrado de forma sostenida que sepa cuándo salir y volver, y sí está demostrado que estar dentro durante veinte años ha funcionado en casi cualquier ventana histórica.

La consecuencia práctica es aburrida y por eso funciona: elegir una distribución que puedas sostener en una caída del 40 %, automatizar las aportaciones y mirar la cartera mucho menos de lo que te apetece.

UCITS

El marco europeo que regula los fondos de inversión vendidos al público minorista, con límites de diversificación, liquidez y custodia comunes en toda la Unión Europea.

También llamado: fondo UCITS · fondos UCITS · directiva UCITS · normativa UCITS

UCITS son las siglas en inglés de los Organismos de Inversión Colectiva en Valores Mobiliarios, la directiva europea que fija qué puede hacer un fondo para poder venderse a cualquier ahorrador de la Unión. Un fondo UCITS autorizado en un país puede comercializarse en los demás con un régimen común, y por eso la etiqueta aparece en casi todos los fondos y ETF que compra un inversor español.

Las reglas más conocidas son de diversificación: como norma general, no más del 10 % del fondo en un mismo emisor, y las posiciones que superan el 5 % no pueden sumar más del 40 % del total. A eso se añaden la obligación de ofrecer reembolsos frecuentes, de dejar los activos en manos de un depositario independiente y de publicar un documento de datos fundamentales.

UCITS no garantiza que un fondo sea bueno ni barato, ni protege contra caídas del mercado. Lo que garantiza es que el fondo no puede jugarse tu dinero en una sola empresa, que sus activos están separados de la gestora y que puedes salir con relativa rapidez.

Valor liquidativo

El precio de una participación de un fondo: el valor de todo lo que posee menos lo que debe, dividido entre el número de participaciones.

También llamado: NAV · valor liquidativo de la participación

El valor liquidativo se calcula sumando el valor de mercado de todos los activos del fondo, restando sus deudas y gastos pendientes y dividiendo el resultado entre las participaciones en circulación. Un fondo con 101 millones de euros en activos, 1 millón en obligaciones y 4 millones de participaciones tiene un valor liquidativo de 25 €.

La gestora lo calcula una vez al día, con los precios de cierre. Por eso, cuando das una orden de suscripción o reembolso antes de la hora de corte, no sabes el precio exacto al que se ejecutará: lo sabrás al día siguiente. Es lo que se llama operar «a ciegas», y existe para que nadie pueda aprovecharse de precios ya conocidos a costa de los demás partícipes.

A diferencia de una acción, el valor liquidativo no depende de la oferta y la demanda del propio fondo: refleja lo que vale la cartera. Una subida del valor liquidativo no es una opinión del mercado sobre el fondo, sino el resultado de lo que ha pasado con lo que el fondo posee.

Volatilidad

La magnitud con la que el precio de un activo oscila arriba y abajo; una medida de movimiento, no necesariamente de peligro.

También llamado: volátil · desviación típica · variabilidad

La volatilidad mide cuánto se mueve un precio alrededor de su media. Un fondo con una volatilidad anual del 18 % tendrá años de +25 % y años de −15 % sin que nada extraordinario haya ocurrido.

Conviene separarla del riesgo. El riesgo, para alguien que ahorra a treinta años, es no alcanzar su objetivo; la volatilidad es solo el precio de admisión que cobran los activos que históricamente lo hacen posible. Un depósito no tiene volatilidad y sí tiene un riesgo enorme para ese objetivo: la certeza de perder poder de compra frente a la inflación.

Donde la volatilidad se convierte en riesgo real es cuando obliga a vender: porque el horizonte era más corto de lo previsto, porque no había fondo de emergencia, o porque el nivel de caída era insoportable.

Finanzas personales 15 términos

Ponlo en números: Calculadora de libertad financiera

FIRE (independencia financiera)

El punto en el que tus activos generan lo suficiente para cubrir tus gastos, de modo que trabajar se convierte en una elección y no en una obligación.

También llamado: independencia financiera · financial independence retire early · movimiento FIRE · libertad financiera

FIRE son las siglas de Financial Independence, Retire Early. La parte más útil del concepto es la primera: la independencia financiera es un estado —tus activos cubren tus gastos— y la jubilación anticipada es solo una de las cosas que puedes hacer con ella.

La aritmética es sorprendentemente simple y bastante brutal: lo que determina el tiempo hasta la independencia no es tu sueldo, sino tu tasa de ahorro. Alguien que ahorra el 10 % necesita décadas; alguien que ahorra el 50 % necesita algo más de quince años, porque cada euro ahorrado sube el numerador y baja el denominador a la vez.

El error más frecuente del movimiento no es matemático sino de propósito: optimizar durante quince años para llegar a un destino sin haber decidido qué se hace allí. La independencia financiera compra opciones, no significado.

Flujo de caja personal

El dinero que entra y sale cada mes, y la diferencia entre ambos: la mecánica real que hace crecer o encoger tu patrimonio.

También llamado: cash flow · flujo de caja · presupuesto mensual

El flujo de caja es la película de la que el patrimonio neto es la foto. Entradas: nóminas, facturas cobradas, dividendos. Salidas: fijas (vivienda, seguros, préstamos), variables (comida, ocio) y anuales que casi nadie reparte (IRPF, seguros, revisiones del coche).

El error clásico no es gastar demasiado, sino olvidar los gastos irregulares. Un presupuesto mensual que ignora los 1.800 € que llegan una vez al año está desequilibrado por 150 € al mes y no lo sabe.

Registrar el flujo real durante tres meses es el ejercicio de mayor rendimiento de todas las finanzas personales: casi siempre revela una o dos categorías de gasto significativas que nadie habría adivinado.

Fondo de emergencia

Dinero líquido y aburrido reservado para imprevistos, cuyo trabajo no es crecer sino evitar que tengas que vender inversiones o endeudarte.

También llamado: colchón de seguridad · fondo de imprevistos · colchón financiero

El fondo de emergencia es la única parte de tus finanzas donde la rentabilidad es irrelevante. Su función es disponibilidad: estar entero, accesible en 24 horas y no depender del estado del mercado el día que se rompe la caldera o se acaba un contrato.

La referencia habitual es de tres a seis meses de gastos, pero lo que realmente lo determina es la estabilidad de tus ingresos. Un funcionario con dos sueldos en casa puede vivir con tres meses; un autónomo con un cliente principal debería pensar en nueve o doce.

Su mayor beneficio no aparece en ninguna hoja de cálculo: es lo que permite que el resto de la cartera se comporte a largo plazo. Sin colchón, una avería de 2.000 € se convierte en una venta forzada o en una deuda al 20 %, y ahí es donde se pierde el dinero de verdad.

Hipoteca

Un préstamo a largo plazo para comprar una vivienda, en el que la propia vivienda queda como garantía si dejas de pagar.

También llamado: hipotecas · préstamo hipotecario · préstamos hipotecarios · crédito hipotecario

Una hipoteca es un préstamo de muchos años, normalmente entre 20 y 30, con la vivienda como garantía. Puede ser a tipo fijo, con la misma cuota toda la vida, o a tipo variable, en la que el interés se revisa cada año según el Euríbor más un diferencial. La comparación entre ofertas se hace por la TAE, no por el tipo nominal, porque la TAE incluye comisiones y productos vinculados.

El plazo es lo que más pesa. Un préstamo de 200.000 € al 3 % a 30 años tiene una cuota de unos 843 € al mes, y al final se habrán pagado cerca de 103.000 € solo en intereses. El mismo préstamo a 20 años sube la cuota a unos 1.109 €, pero los intereses totales bajan a unos 66.000 €.

Una hipoteca también es apalancamiento: con un 20 % de entrada, una caída del 10 % en el precio de la vivienda se come la mitad de tu aportación. Eso no la hace mala, pero sí explica por qué los bancos limitan la cuota a una parte de los ingresos y por qué conviene que la tuya quede por debajo de ese límite, no justo en él.

Inflación

La subida general y sostenida de los precios, que reduce lo que una misma cantidad de dinero puede comprar con el paso del tiempo.

También llamado: subida de precios · pérdida de poder de compra

La inflación no te quita dinero de la cuenta: te quita capacidad de compra. Si los precios suben un 3 % al año, los 100 € que tienes hoy compran el equivalente a 97 € el año que viene, aunque el saldo siga diciendo 100.

Es la razón por la que el ahorro en efectivo no es neutral, sino una pérdida lenta. Una cuenta que no paga nada, con una inflación del 3 %, pierde alrededor de una cuarta parte de su poder de compra en diez años.

De ahí la distinción práctica entre ahorrar e invertir: el efectivo protege la liquidez a corto plazo, y los activos protegen el poder de compra a largo plazo. Las dos cosas son necesarias; confundirlas es lo que sale caro.

Ingresos pasivos

Ingresos que no requieren tu trabajo activo continuo, como dividendos, intereses o alquileres; casi siempre requieren capital o trabajo previo.

También llamado: renta pasiva · passive income · ingreso pasivo

La expresión se usa con una ligereza que conviene deshacer. Los ingresos pasivos honestos son básicamente dos: los que produce el capital (dividendos, intereses, cupones, alquileres netos) y los que produce un activo construido antes (un libro, un producto, una licencia), que además rara vez son tan pasivos como se anuncian.

La aritmética es implacable en el primer caso: unos ingresos pasivos de 1.000 € al mes con una tasa de retirada del 4 % requieren unos 300.000 € de capital. No hay atajo, y cualquier oferta que prometa esa renta con mucho menos está prometiendo un riesgo que no menciona.

La formulación útil no es "quiero ingresos pasivos", sino "quiero que mis activos cubran una parte creciente de mis gastos fijos". Es la misma idea, medible, y sin depender de que nadie te venda un método.

Interés compuesto de la deuda

El mismo mecanismo que hace crecer una inversión, funcionando en tu contra cuando los intereses no pagados se suman al principal.

También llamado: deuda revolving · interés de tarjeta · bola de nieve de la deuda · capitalización de intereses

Una tarjeta revolving al 20 % TAE no es "un poco peor" que un préstamo al 6 %. Es una máquina de interés compuesto orientada hacia el otro lado: los intereses que no pagas se añaden al capital y generan más intereses, exactamente igual que en una cartera, pero en contra.

De ahí la jerarquía práctica que casi ningún cálculo desmiente: liquidar una deuda al 20 % es una rentabilidad garantizada del 20 %, libre de impuestos y de volatilidad. Ninguna inversión ofrece eso. Por encima de un 8-10 % de interés, amortizar deuda gana a invertir en casi cualquier escenario razonable.

El pago mínimo es donde el mecanismo se esconde: está calculado para cubrir poco más que los intereses, de modo que la deuda dure mucho tiempo. Pagar el mínimo no es ir despacio, es no avanzar.

Método avalancha

Una forma de pagar deudas que ataca primero la de tipo de interés más alto, con independencia de su saldo.

También llamado: debt avalanche · avalancha de deudas · método del tipo más alto

Se pagan los mínimos de todas y el excedente va a la deuda más cara. Cuando esa se liquida, se pasa a la siguiente por tipo de interés, no por tamaño.

Es la opción óptima en intereses pagados y en tiempo total. Con una tarjeta al 20 % y un préstamo al 6 %, cada euro que va a la tarjeta ahorra más del triple que el mismo euro en el préstamo.

Su punto débil es el ánimo: si la deuda más cara es también la más grande, pueden pasar meses sin que desaparezca ninguna. Quien necesita ver progreso para no abandonar suele terminar más planes con el método bola de nieve.

Método bola de nieve

Una forma de pagar deudas que ataca primero la de saldo más pequeño, con independencia de su tipo de interés.

También llamado: debt snowball · bola de nieve de deudas · snowball

Se pagan los mínimos de todas las deudas y todo el dinero que sobra va a la más pequeña. Cuando esa desaparece, su cuota se suma al ataque de la siguiente, y así el pago se acelera solo.

Matemáticamente no es óptimo: pagar antes la deuda más cara ahorra más intereses. Lo que gana la bola de nieve es la primera deuda liquidada pronto, y con ella la prueba de que el plan funciona.

Esa prueba tiene valor real. En los estudios sobre planes de pago, quienes empiezan por la deuda pequeña abandonan menos, y un plan peor que se termina bate a un plan óptimo que se deja a medias.

Págate a ti primero

Tratar el ahorro como la primera factura del mes en lugar de como lo que sobra al final, normalmente mediante una transferencia automática.

También llamado: pay yourself first · págate primero · ahorro automático

El presupuesto habitual funciona así: cobras, gastas, y ahorras lo que queda. Como lo que queda es una variable residual, casi siempre queda poco. Págate a ti primero invierte el orden: la transferencia al ahorro sale el mismo día de la nómina, y vives con el resto.

Funciona por dos razones y ninguna es aritmética. La primera es que elimina la decisión repetida, que es donde el sesgo del presente hace su trabajo. La segunda es que el gasto se ajusta al dinero disponible casi por sí solo, un fenómeno bastante robusto: la mayoría de la gente que automatiza un 10 % no lo echa de menos a los tres meses.

La versión avanzada es escalarlo: subir el porcentaje automático cada vez que suben los ingresos, antes de que la costumbre reclame el aumento.

Patrimonio neto

Todo lo que posees menos todo lo que debes: la única cifra que resume tu situación financiera en un número.

También llamado: patrimonio · net worth · balance personal

Patrimonio neto = activos − pasivos. Suma cuentas, inversiones, planes de pensiones y el valor de mercado de la vivienda; resta hipoteca, préstamos y saldos de tarjeta. El resultado puede ser negativo, y para mucha gente joven con hipoteca reciente lo es.

Es la métrica que corrige la ilusión del sueldo. Dos personas con el mismo ingreso pueden tener patrimonios opuestos, porque el sueldo mide el caudal que entra y el patrimonio mide lo que se quedó.

La forma de usarlo bien es como serie temporal, no como fotografía: anotarlo una vez al trimestre, siempre con el mismo criterio, y mirar la pendiente. El valor absoluto depende de tu edad, tu país y tu suerte. La pendiente depende de tus decisiones.

Regla del 4 %

La regla aproximada según la cual puedes retirar el 4 % de tu cartera el primer año, ajustar esa cantidad por inflación y esperar que dure treinta años.

También llamado: regla del 4% · regla del cuatro por ciento · estudio Trinity

Viene del estudio Trinity de 1998, que probó carteras de acciones y bonos contra la historia de mercado de EE. UU. y encontró que una retirada inicial del 4 %, ajustada cada año por inflación, sobrevivió treinta años en la gran mayoría de los periodos analizados.

Su utilidad real es como regla de dimensionamiento: invertida, dice que necesitas unas 25 veces tu gasto anual. Ese es el número que convierte "quiero ser independiente" en una cifra concreta, y es la razón por la que la regla se ha vuelto famosa.

Sus límites son igual de importantes: supone treinta años (no cincuenta), mercados estadounidenses del siglo XX, un gasto que no se ajusta nunca a la baja y ninguna comisión. Con costes del 1 %, horizontes más largos o valoraciones de partida altas, el porcentaje seguro es menor. No es una ley física: es un punto de partida para hacer tus propios números.

TAE (tasa anual equivalente)

El coste real anual de un préstamo, que incluye el tipo de interés más las comisiones y los gastos obligatorios.

También llamado: TAE · tasa anual equivalente · APR

El TIN es solo el interés; la TAE añade comisiones de apertura, seguros vinculados y cualquier gasto obligatorio, y los reparte a lo largo de la vida del préstamo. Es la cifra que permite comparar dos ofertas.

La diferencia entre las dos no es cosmética. Un préstamo al 6 % de interés con una comisión de apertura del 2 % puede tener una TAE cercana al 8 % si se devuelve en pocos años, porque esa comisión se paga entera al principio.

Por eso, ante cualquier crédito, la pregunta útil no es cuánto es la cuota, sino cuál es la TAE y cuánto se paga en total. La cuota se puede hacer pequeña alargando el plazo; el total, no.

Tasa de ahorro

La proporción de tus ingresos que no gastas, y la variable que más determina cuánto tardarás en ser financieramente independiente.

También llamado: ratio de ahorro · savings rate · porcentaje de ahorro

Tasa de ahorro = (ingresos − gastos) / ingresos. Si ganas 2.500 € y gastas 2.000 €, ahorras el 20 %.

Es más potente que la rentabilidad porque actúa por dos lados a la vez: subirla aumenta lo que acumulas y reduce el patrimonio que necesitas, porque el objetivo se calcula sobre tu gasto. Pasar del 15 % al 30 % no divide el plazo por dos; lo recorta más.

Es también más controlable. No puedes decidir la rentabilidad de los mercados el año que viene, pero sí puedes decidir el coste de tu vivienda, tu coche y tus suscripciones. La rentabilidad es una esperanza; la tasa de ahorro es una decisión.

Tasa segura de retirada

El porcentaje de una cartera que se puede gastar cada año con una probabilidad alta de que el dinero no se agote antes que tú.

También llamado: safe withdrawal rate · SWR · tasa de retiro segura

La tasa segura de retirada responde a la pregunta inversa de la acumulación: ya no "cuánto necesito", sino "cuánto puedo sacar sin quedarme sin nada". Se expresa como porcentaje del valor inicial de la cartera, no del valor de cada año.

Depende de cuatro cosas: el horizonte (treinta años admite más que cincuenta), la distribución de activos (demasiada renta fija reduce la tasa tanto como demasiada volatilidad), los costes (cada punto de comisión sale directamente de aquí) y la flexibilidad (poder recortar el gasto un 10 % en un año malo cambia el cálculo por completo).

Una tasa "segura" no es una garantía, sino una probabilidad. Cualquier cifra que veas viene acompañada de un porcentaje de éxito implícito, y merece la pena preguntar cuál es antes de construir una vida sobre ella.

Psicología del dinero 8 términos

Ponlo en números: Calculadora del coste en horas de vida

Adaptación hedónica

La tendencia del ser humano a volver a su nivel de satisfacción habitual poco después de una mejora material.

También llamado: hedonic adaptation · cinta hedónica · hedonic treadmill · rueda hedónica

El coche nuevo emociona seis semanas. El piso más grande, unos meses. Después, el nivel de satisfacción vuelve más o menos a donde estaba, y la mejora se convierte simplemente en el nuevo suelo desde el que se compara todo lo siguiente.

Esto no significa que gastar sea inútil: significa que algunos gastos se adaptan y otros no. La investigación es bastante consistente en que las compras que se convierten en rutina invisible (superficie, objetos, categoría de producto) se adaptan rápido, y las que compran tiempo, salud, relaciones o experiencias con historia se adaptan mucho más despacio.

Es la pieza que convierte un presupuesto en una decisión sobre la vida y no solo sobre el dinero. La pregunta útil ante un gasto grande no es "¿puedo permitírmelo?", sino "¿esto seguirá importándome en dos años?".

Aversión a la pérdida

La tendencia a sentir una pérdida con una intensidad aproximadamente el doble que una ganancia del mismo tamaño.

También llamado: loss aversion · aversión a las pérdidas

Kahneman y Tversky lo midieron: perder 100 € duele cerca del doble de lo que agrada ganar 100 €. No es debilidad de carácter, es cómo evalúa resultados el cerebro humano por defecto.

Sus consecuencias en la inversión son casi todas caras. Explica por qué se venden las buenas inversiones en las caídas —la única acción que convierte una pérdida temporal en definitiva—, por qué se conservan durante años posiciones perdedoras esperando "volver a cero", y por qué mucha gente con cuarenta años de horizonte mantiene una cartera demasiado conservadora.

La defensa no es sentirlo menos, porque no se puede. Es diseñar el sistema para que la emoción no tenga botones que pulsar: aportaciones automáticas, revisiones poco frecuentes y una regla de rebalanceo escrita antes de que llegue la caída.

Contabilidad mental

La tendencia a tratar el dinero de forma distinta según su origen o la etiqueta que le hemos puesto, aunque sea perfectamente intercambiable.

También llamado: mental accounting · cuentas mentales

Richard Thaler describió el fenómeno: mantenemos "cuentas" separadas en la cabeza y aplicamos reglas distintas a cada una. Una prima de 1.000 € se gasta con alegría; 1.000 € del sueldo se administran con cuidado. Es el mismo dinero.

La versión más costosa es guardar 8.000 € en una cuenta de ahorro al 0,5 % mientras se mantiene una deuda de tarjeta de 4.000 € al 19 %. Contablemente es un error grave; mentalmente son dos cuentas distintas, y la de "ahorro" se siente intocable.

Pero no todo es sesgo. Etiquetar el dinero también es una herramienta: un fondo de emergencia funciona porque está mentalmente cerrado. La distinción útil es si la etiqueta te protege de un impulso o te oculta una comparación aritmética.

Coste de oportunidad

El valor de la mejor alternativa que descartas al elegir una opción: lo que cada decisión cuesta además de su precio.

También llamado: costes de oportunidad · opportunity cost

Cuando gastas 300 € en algo, el precio es 300 €, pero el coste es 300 € más lo que ese dinero habría llegado a ser. A un 7 % durante veinte años, son unos 1.160 €. Ese es el coste de oportunidad, y es invisible porque nunca aparece en un extracto.

Funciona en las dos direcciones, y esto se cuenta menos. Aplazar cada gasto también tiene coste de oportunidad: los años en los que puedes viajar con tus hijos pequeños o cuidar de tus padres no se pueden reinvertir. Una vida entera de decisiones optimizadas es un coste de oportunidad enorme pagado en la única moneda irrecuperable.

Su valor práctico no es hacerte gastar menos, sino hacer visible el intercambio. Una compra de 300 € elegida sabiendo que cuesta 1.160 € futuros es una buena decisión si la haces con esa información delante.

Coste en horas de vida

El precio de una compra expresado en las horas de trabajo que hacen falta para pagarla, en lugar de en dinero.

También llamado: coste en vida · precio en horas de vida · coste en tiempo

La idea aparece en Your Money or Your Life, de Vicki Robin y Joe Dominguez: el dinero es energía vital intercambiada por horas. Divide tu sueldo neto entre las horas que realmente dedicas al trabajo —incluyendo desplazamientos, formación y el tiempo que tardas en desconectar— y obtienes tu tarifa real por hora.

Con esa cifra, un móvil de 900 € deja de costar 900 € y empieza a costar, por ejemplo, setenta y cinco horas. Casi dos semanas de trabajo. Ninguna de las dos cifras es más verdadera que la otra, pero solo una está en la unidad en la que se paga de verdad.

No es una técnica para gastar menos, sino para gastar con la información completa. Muchas compras siguen valiendo la pena expresadas en horas; algunas dejan de tener sentido inmediatamente, y eso es exactamente lo que se quería averiguar.

Inflación del estilo de vida

El proceso por el que el gasto sube automáticamente con cada aumento de ingresos, dejando la tasa de ahorro igual que estaba.

También llamado: lifestyle creep · lifestyle inflation · inflación de estilo de vida

Después de una subida de sueldo del 20 %, el gasto sube casi siempre un 20 %. El coche mejora, el piso mejora, las vacaciones mejoran, y a los dos años la sensación de holgura es exactamente la de antes, con una diferencia importante: ahora el nivel de vida requiere más dinero para sostenerse.

Ahí está el doble coste. No solo no ahorraste el aumento: has subido el patrimonio que necesitarás para ser independiente, porque ese objetivo se calcula sobre tu gasto anual. Cada 100 € de gasto mensual permanente añaden unos 30.000 € al número.

El antídoto no es austeridad, es asignación anticipada: decidir el reparto de la próxima subida antes de recibirla —por ejemplo, la mitad al ahorro automático y la mitad a vivir mejor—. Elegido de antemano, es una decisión. Elegido después, ya lo eligió la costumbre.

Sesgo de recencia

La tendencia a dar demasiado peso a lo que ha ocurrido hace poco y a proyectarlo hacia el futuro como si fuera la norma.

También llamado: recency bias · sesgo de lo reciente

Después de tres años buenos, el 12 % anual parece razonable. Después de un año malo, la renta variable parece un error estructural. Los datos de fondo no han cambiado en ninguno de los dos casos: lo que ha cambiado es lo que tenemos más fresco en la memoria.

Es lo que hace que el dinero entre en los fondos justo después de las mejores rachas y salga justo después de las peores, y explica buena parte de la diferencia entre la rentabilidad de un fondo y la rentabilidad que obtienen sus partícipes.

El correctivo es aburrido y funciona: mirar series largas en lugar de los últimos doce meses, escribir tus supuestos de rentabilidad una vez y no revisarlos por lo que hizo el mercado el trimestre pasado.

Sesgo del presente

La tendencia a sobrevalorar una recompensa inmediata frente a una mayor pero futura, aunque la segunda sea claramente mejor.

También llamado: present bias · descuento temporal · gratificación inmediata

Casi todo el mundo prefiere 100 € hoy a 110 € en un mes, y a la vez prefiere 110 € en trece meses a 100 € en doce. La preferencia se invierte según la distancia, lo que significa que no es una preferencia coherente: es un descuento desproporcionado del futuro.

Aplicado al dinero, es el motor de casi todas las decisiones que luego se lamentan: la compra a plazos, el aplazamiento del primer aporte, el "empiezo a invertir el año que viene". Y es especialmente caro con el interés compuesto, porque el año que se pospone es el que más habría trabajado.

Como no se corrige con voluntad, se corrige con arquitectura: automatizar la transferencia el día de la nómina, subir el porcentaje al recibir un aumento y poner fricción donde está el impulso. Una decisión tomada una vez vence a una decisión tomada cada mes.