La tasa segura de retirada responde a la pregunta inversa de la acumulación: ya no "cuánto necesito", sino "cuánto puedo sacar sin quedarme sin nada". Se expresa como porcentaje del valor inicial de la cartera, no del valor de cada año.
Depende de cuatro cosas: el horizonte (treinta años admite más que cincuenta), la distribución de activos (demasiada renta fija reduce la tasa tanto como demasiada volatilidad), los costes (cada punto de comisión sale directamente de aquí) y la flexibilidad (poder recortar el gasto un 10 % en un año malo cambia el cálculo por completo).
Una tasa "segura" no es una garantía, sino una probabilidad. Cualquier cifra que veas viene acompañada de un porcentaje de éxito implícito, y merece la pena preguntar cuál es antes de construir una vida sobre ella.
