Una hoja de cálculo con un 7 % fijo produce un único número, y ese número es casi con seguridad falso: ningún mercado entrega un 7 % todos los años. Una simulación de Monte Carlo sortea miles de secuencias de rentabilidades plausibles y mira cuántas de ellas terminan bien.
El resultado no es "tendrás 480.000 €", sino algo mucho más útil: "en el 85 % de los escenarios el dinero duró treinta años; en el 15 % se agotó antes". Eso convierte una previsión en una probabilidad, que es la forma correcta de pensar sobre el futuro financiero.
Su límite obvio: la simulación solo sabe lo que le has dicho. Si las rentabilidades y volatilidades que introduces son optimistas, obtendrás mil futuros optimistas. Es una herramienta para explorar la sensibilidad de un plan, no un oráculo.
