Viene del estudio Trinity de 1998, que probó carteras de acciones y bonos contra la historia de mercado de EE. UU. y encontró que una retirada inicial del 4 %, ajustada cada año por inflación, sobrevivió treinta años en la gran mayoría de los periodos analizados.
Su utilidad real es como regla de dimensionamiento: invertida, dice que necesitas unas 25 veces tu gasto anual. Ese es el número que convierte "quiero ser independiente" en una cifra concreta, y es la razón por la que la regla se ha vuelto famosa.
Sus límites son igual de importantes: supone treinta años (no cincuenta), mercados estadounidenses del siglo XX, un gasto que no se ajusta nunca a la baja y ninguna comisión. Con costes del 1 %, horizontes más largos o valoraciones de partida altas, el porcentaje seguro es menor. No es una ley física: es un punto de partida para hacer tus propios números.
