El TER —*total expense ratio*— es el coste anual del fondo expresado como porcentaje del patrimonio. No se factura: se resta silenciosamente del valor de la participación, todos los días, lo que hace que sea el gasto más fácil de ignorar de toda una vida financiera.
La diferencia entre un 0,20 % y un 1,50 % parece trivial. Sobre 100.000 € durante treinta años al 7 %, son aproximadamente 200.000 € de diferencia en el patrimonio final. El coste no se resta de la rentabilidad: se resta de todo el interés compuesto que esa rentabilidad habría generado.
Es también la única variable de una cartera que conoces con certeza de antemano. La rentabilidad futura es una estimación; la comisión es un dato.
