ETF son las siglas de exchange traded fund: un fondo cuyas participaciones se compran y venden en el mercado durante toda la sesión, al precio del momento, en lugar de una vez al día como un fondo tradicional.

La mayoría de los ETF son indexados, pero las dos cosas no son sinónimas: existen ETF de gestión activa, apalancados, sectoriales o temáticos, y algunos de ellos son productos caros y concentrados con una etiqueta popular. Que algo sea un ETF no dice nada sobre si es una buena idea; lo que hay que mirar es qué replica, cuánto cuesta y cómo lo replica.

En España y Portugal hay una diferencia fiscal relevante frente a los fondos de inversión tradicionales, que en algunos casos permiten traspasos sin tributar. Es una de las pocas decisiones de este terreno en las que la fiscalidad local pesa más que el producto, y conviene consultarla con un profesional registrado.