Richard Thaler describió el fenómeno: mantenemos "cuentas" separadas en la cabeza y aplicamos reglas distintas a cada una. Una prima de 1.000 € se gasta con alegría; 1.000 € del sueldo se administran con cuidado. Es el mismo dinero.
La versión más costosa es guardar 8.000 € en una cuenta de ahorro al 0,5 % mientras se mantiene una deuda de tarjeta de 4.000 € al 19 %. Contablemente es un error grave; mentalmente son dos cuentas distintas, y la de "ahorro" se siente intocable.
Pero no todo es sesgo. Etiquetar el dinero también es una herramienta: un fondo de emergencia funciona porque está mentalmente cerrado. La distinción útil es si la etiqueta te protege de un impulso o te oculta una comparación aritmética.
