El flujo de caja es la película de la que el patrimonio neto es la foto. Entradas: nóminas, facturas cobradas, dividendos. Salidas: fijas (vivienda, seguros, préstamos), variables (comida, ocio) y anuales que casi nadie reparte (IRPF, seguros, revisiones del coche).
El error clásico no es gastar demasiado, sino olvidar los gastos irregulares. Un presupuesto mensual que ignora los 1.800 € que llegan una vez al año está desequilibrado por 150 € al mes y no lo sabe.
Registrar el flujo real durante tres meses es el ejercicio de mayor rendimiento de todas las finanzas personales: casi siempre revela una o dos categorías de gasto significativas que nadie habría adivinado.
