Después de tres años buenos, el 12 % anual parece razonable. Después de un año malo, la renta variable parece un error estructural. Los datos de fondo no han cambiado en ninguno de los dos casos: lo que ha cambiado es lo que tenemos más fresco en la memoria.
Es lo que hace que el dinero entre en los fondos justo después de las mejores rachas y salga justo después de las peores, y explica buena parte de la diferencia entre la rentabilidad de un fondo y la rentabilidad que obtienen sus partícipes.
El correctivo es aburrido y funciona: mirar series largas en lugar de los últimos doce meses, escribir tus supuestos de rentabilidad una vez y no revisarlos por lo que hizo el mercado el trimestre pasado.
