Una cartera que sube un 8 % en un año con una inflación del 3 % no te ha hecho un 8 % más rico. Te ha hecho aproximadamente un 5 % más rico. Esa cifra —la rentabilidad real— es la única que se puede comparar con tus gastos futuros, porque tus gastos futuros también suben con la inflación.
La rentabilidad nominal es la que aparece en los extractos y en los titulares. La real es la que decide si podrás mantener tu nivel de vida.
Si haces proyecciones a largo plazo, elige una de las dos formas coherentes: proyecta en términos nominales y ajusta el gasto futuro por inflación, o proyecta en términos reales y deja el gasto en euros de hoy. Mezclarlas es el error más común en cualquier hoja de cálculo de jubilación.
