La inflación no te quita dinero de la cuenta: te quita capacidad de compra. Si los precios suben un 3 % al año, los 100 € que tienes hoy compran el equivalente a 97 € el año que viene, aunque el saldo siga diciendo 100.

Es la razón por la que el ahorro en efectivo no es neutral, sino una pérdida lenta. Una cuenta que no paga nada, con una inflación del 3 %, pierde alrededor de una cuarta parte de su poder de compra en diez años.

De ahí la distinción práctica entre ahorrar e invertir: el efectivo protege la liquidez a corto plazo, y los activos protegen el poder de compra a largo plazo. Las dos cosas son necesarias; confundirlas es lo que sale caro.