La idea aparece en Your Money or Your Life, de Vicki Robin y Joe Dominguez: el dinero es energía vital intercambiada por horas. Divide tu sueldo neto entre las horas que realmente dedicas al trabajo —incluyendo desplazamientos, formación y el tiempo que tardas en desconectar— y obtienes tu tarifa real por hora.

Con esa cifra, un móvil de 900 € deja de costar 900 € y empieza a costar, por ejemplo, setenta y cinco horas. Casi dos semanas de trabajo. Ninguna de las dos cifras es más verdadera que la otra, pero solo una está en la unidad en la que se paga de verdad.

No es una técnica para gastar menos, sino para gastar con la información completa. Muchas compras siguen valiendo la pena expresadas en horas; algunas dejan de tener sentido inmediatamente, y eso es exactamente lo que se quería averiguar.