El coche nuevo emociona seis semanas. El piso más grande, unos meses. Después, el nivel de satisfacción vuelve más o menos a donde estaba, y la mejora se convierte simplemente en el nuevo suelo desde el que se compara todo lo siguiente.
Esto no significa que gastar sea inútil: significa que algunos gastos se adaptan y otros no. La investigación es bastante consistente en que las compras que se convierten en rutina invisible (superficie, objetos, categoría de producto) se adaptan rápido, y las que compran tiempo, salud, relaciones o experiencias con historia se adaptan mucho más despacio.
Es la pieza que convierte un presupuesto en una decisión sobre la vida y no solo sobre el dinero. La pregunta útil ante un gasto grande no es "¿puedo permitírmelo?", sino "¿esto seguirá importándome en dos años?".
