Una tarjeta revolving al 20 % TAE no es "un poco peor" que un préstamo al 6 %. Es una máquina de interés compuesto orientada hacia el otro lado: los intereses que no pagas se añaden al capital y generan más intereses, exactamente igual que en una cartera, pero en contra.
De ahí la jerarquía práctica que casi ningún cálculo desmiente: liquidar una deuda al 20 % es una rentabilidad garantizada del 20 %, libre de impuestos y de volatilidad. Ninguna inversión ofrece eso. Por encima de un 8-10 % de interés, amortizar deuda gana a invertir en casi cualquier escenario razonable.
El pago mínimo es donde el mecanismo se esconde: está calculado para cubrir poco más que los intereses, de modo que la deuda dure mucho tiempo. Pagar el mínimo no es ir despacio, es no avanzar.
