La expresión se usa con una ligereza que conviene deshacer. Los ingresos pasivos honestos son básicamente dos: los que produce el capital (dividendos, intereses, cupones, alquileres netos) y los que produce un activo construido antes (un libro, un producto, una licencia), que además rara vez son tan pasivos como se anuncian.

La aritmética es implacable en el primer caso: unos ingresos pasivos de 1.000 € al mes con una tasa de retirada del 4 % requieren unos 300.000 € de capital. No hay atajo, y cualquier oferta que prometa esa renta con mucho menos está prometiendo un riesgo que no menciona.

La formulación útil no es "quiero ingresos pasivos", sino "quiero que mis activos cubran una parte creciente de mis gastos fijos". Es la misma idea, medible, y sin depender de que nadie te venda un método.