Si una cartera llega a 100.000 € y baja a 62.000 € antes de volver a subir, su caída máxima fue del 38 %. Es la cifra que describe lo que un inversor vivió, y por eso es más útil que la volatilidad para decidir cuánto riesgo se puede tolerar.

La renta variable global ha tenido caídas superiores al 40 % varias veces en el último siglo, y prácticamente todas se recuperaron. Pero se recuperaron para quien siguió dentro.

Un ejercicio honesto antes de elegir una cartera: coge tu patrimonio actual, réstale un 40 % y mira la cifra resultante. Si a ese número le sigues llamando "una mala racha", tu distribución es soportable. Si le llamas "una emergencia", es demasiado agresiva, independientemente de lo que diga cualquier cuestionario.